23. octubre, 2018Noticias Un comentario

El sábado 29 de septiembre, en  la basílica pontificia San Miguel de Madrid, se celebró la misa de toma posesión como rector D. Juan Ramón García-Morato. La celebración fue presidida por el nuncio de Su Santidad, monseñor Renzo Fratini.

Todos conocemos a la familia García-Morato y a su hijo Juan que los 9 años se fue a la capital madrileña a cursar el bachillerato y a estudiar Medicina en la Universidad Complutense. Se dedicó a la cirugía durante varios años. En 1982 fue ordenado sacerdote por san Juan Pablo II, en Valencia. Después se trasladó a Pamplona para hacer el doctorado en Teología.

Desde octubre de 1985 ha enseñado Antropología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, y ha sido capellán de dicha Universidad. Una tarea pastoral que le ha permitido dialogar con personas entre los 18 y los 25 años, de todos los lugares del mundo, con creencias diferentes y con distintas visiones de la vida.

Fruto de ese diálogo sobre los temas más diversos, son tres libros: “Crecer, sentir, amar”. “Afectividad y corporalidad, Creados por amor, elegidos para amar” y “Aprender a querer, saber vivir”. También como fruto de una novena a la Inmaculada publicó otro libro más: “A la luz de su mirada”.

En la celebración de su toma de posesión  estuvo acompañado por parte de su numerosa familia, 6 de los 10 hermanos, acompañaron a Don Juan, junto a sus familias.

Desde “Parroquia en Marcha” y todo el pueblo de Herencia felicitamos a Don  Juan por este paso ministerial que ha dado en su vida sacerdotal, la basílica pontificia de Madrid es la única basílica que tiene tal título en toda Europa, y en ella tenemos como rector y responsable a un herenciano de sangre.

Momento de la celebracion en la Basilica de San Miguel presidida por el Nuncio del Vaticano en España

Comentarios
  1. Felipe Ortiz Sanchez 10 noviembre, 2018 9:45 am Responder

    Rezo al Señor por este ministerio que le ha encomendado para que lo ilumine con su Espíritu Santo, le sigua dando el don del discernimiento, para seguir ayudando a los que nos acercamos muertos por el pecado, y encontramos ese remanso de paz, comprensión y amor misericordioso. Soy sacerdote y sigo sirviendo al Señor gracias a su amor, y a que puso en mi camino a Don José Antonio Galera, ex-rector de la Basílica y que como un verdadero padre me acompañó, me guió para recobrar la paz que necesitaba y sobre todo para volver mi vida al Señor y al ministerio que me había encomendado. Por eso siempre os estaré agradecido y rezo por vosotros.

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